Anoche, contra todo pronóstico, fue una noche mitad interesante, mitad caótica. Una noche más, después de tomar las primeras cervezas y echar unas partidas de billar, alternando miradas furtivas a la felina camarera del bar y su amiga, decidimos salir a ver que nos ofrecía la noche.
Mientras declinaban nuestras peticiones de cerveza nuestros Chinos de confianza, tuvimos que meternos en los aledaños de uno de los barrios más decadentes de la ciudad, e ironías de la vida, justo al lado de la Universidad. Al salir de él nos encontramos al Humphrey Bogart murciano, con un brazo escayolado y contándonos sus anécdotas sobre el atropello hollywodiense que había sufrido. A esas alturas también se nos habían unido Alborenito y Sumidero de Esperanza por lo que la noche prometía ser un soporífero montón de mierda.
Así fue al menos en la primera parte de la noche, en la que, tras acabar con un grupo que podríamos denominar Vertedero Social, todo era una animada cháchara sobre música, informática, Reiki y declamaciones sin sentido por parte de un tipo que es capaz de replegar el universo sobre sí mismo cuando habla con Alborenito y que visto el surrealismo de su conversación, sería el perverso objeto de deseo de Dalí. Su mente estaba deconstruida y hacía mucho calor esa noche como para que pudiera soportarlo demasiado tiempo.
Al poco de la animada cháchara vino una chica con aire agitado e insinuándose eróticamente al personal por un cigarrillo y un paseo. Tras prometer matrimonio a uno y una felatio buccae a otro, llegó su novio enfurecido. Comenzaron a discutir airadamente y vista la tensión y agresividad en la pareja, casi todo el grupo se movilizó para actuar en caso de que fuera necesario. Todos menos Sumidero de Esperanza que continuaba mirando al suelo y mascullando dos o tres palabras sin sentido para sí mismo.
¡Yo soy un hombre de acción! Dijo por su parte, el hombre de 30 años vestido como un adolescente tipo Avril Lavigne.
Pasada la falsa alarma, la conversación derivó hacía el Reiki y las formas de energía corporal en este variopinto corrillo. Le pregunté a Alboreno que opinaba de ello y su respuesta copó mis expectativas: una puta mierda. Luego Alborenito me preguntó "señor abogado, ¿qué opina usted de la energía corporal? Los abogados sólo entendemos de dinero y mentiras-respondí. Algunos miembros del grupo gorjearon divertidos.
Tras un pequeño interludio la energía del grupo se estaba acabando así que decidimos marcharnos con la maniobra de escapada habitual. Tras dejar a Alborenito sano y salvo en casa, con su pijama de conejitos y el cuento de Rosenrot en el pecho, Alboreno y servidor nos fuimos a la Catedral a por algo más de alcohol para matar la noche.
El último tramo de esta noche infame, se disolvió en un tranquilo jardín para noctámbulos, conversando mientras veíamos como un pequeño gato negro afilaba sus armas cazando cucarachas. Aunque no lo parezca ahí empezó lo mejor de la noche: aprendí sobre sustancias nucleares y radiactivas, sobre la efedrina y su utilidad, sobre mentiras y verdades del coaching y la PNL, enfermedades mentales, amor y filosofía de vida. Con sólo esa parte de noche me hubiera quedado satisfecho. Es por eso pienso que a veces, tenemos que saber elegir bien con quién estamos. Por eso me agradezco a mí mismo la suerte de, por encima de toda la pobredumbre mental imperante en la noche, haber conocido a este gran tipo que es el Moreno.
Mientras declinaban nuestras peticiones de cerveza nuestros Chinos de confianza, tuvimos que meternos en los aledaños de uno de los barrios más decadentes de la ciudad, e ironías de la vida, justo al lado de la Universidad. Al salir de él nos encontramos al Humphrey Bogart murciano, con un brazo escayolado y contándonos sus anécdotas sobre el atropello hollywodiense que había sufrido. A esas alturas también se nos habían unido Alborenito y Sumidero de Esperanza por lo que la noche prometía ser un soporífero montón de mierda.
Así fue al menos en la primera parte de la noche, en la que, tras acabar con un grupo que podríamos denominar Vertedero Social, todo era una animada cháchara sobre música, informática, Reiki y declamaciones sin sentido por parte de un tipo que es capaz de replegar el universo sobre sí mismo cuando habla con Alborenito y que visto el surrealismo de su conversación, sería el perverso objeto de deseo de Dalí. Su mente estaba deconstruida y hacía mucho calor esa noche como para que pudiera soportarlo demasiado tiempo.
Al poco de la animada cháchara vino una chica con aire agitado e insinuándose eróticamente al personal por un cigarrillo y un paseo. Tras prometer matrimonio a uno y una felatio buccae a otro, llegó su novio enfurecido. Comenzaron a discutir airadamente y vista la tensión y agresividad en la pareja, casi todo el grupo se movilizó para actuar en caso de que fuera necesario. Todos menos Sumidero de Esperanza que continuaba mirando al suelo y mascullando dos o tres palabras sin sentido para sí mismo.
¡Yo soy un hombre de acción! Dijo por su parte, el hombre de 30 años vestido como un adolescente tipo Avril Lavigne.
Pasada la falsa alarma, la conversación derivó hacía el Reiki y las formas de energía corporal en este variopinto corrillo. Le pregunté a Alboreno que opinaba de ello y su respuesta copó mis expectativas: una puta mierda. Luego Alborenito me preguntó "señor abogado, ¿qué opina usted de la energía corporal? Los abogados sólo entendemos de dinero y mentiras-respondí. Algunos miembros del grupo gorjearon divertidos.
Tras un pequeño interludio la energía del grupo se estaba acabando así que decidimos marcharnos con la maniobra de escapada habitual. Tras dejar a Alborenito sano y salvo en casa, con su pijama de conejitos y el cuento de Rosenrot en el pecho, Alboreno y servidor nos fuimos a la Catedral a por algo más de alcohol para matar la noche.
El último tramo de esta noche infame, se disolvió en un tranquilo jardín para noctámbulos, conversando mientras veíamos como un pequeño gato negro afilaba sus armas cazando cucarachas. Aunque no lo parezca ahí empezó lo mejor de la noche: aprendí sobre sustancias nucleares y radiactivas, sobre la efedrina y su utilidad, sobre mentiras y verdades del coaching y la PNL, enfermedades mentales, amor y filosofía de vida. Con sólo esa parte de noche me hubiera quedado satisfecho. Es por eso pienso que a veces, tenemos que saber elegir bien con quién estamos. Por eso me agradezco a mí mismo la suerte de, por encima de toda la pobredumbre mental imperante en la noche, haber conocido a este gran tipo que es el Moreno.

Ey, que estoy perdiendo peso xD
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