Él, como una gatita ronroneante merodeó la cocina en busca de su presa. Aunque era una flor bastante espinosa, estaba dispuesto a encontrar una abeja que finalmente le polinizara. Hasta ahora, por mucho perfume y feromonas, e incluso provocaciones explícitas de las que había hecho gala, otrora, no le había sido posible encontrar a su medio bulbo. Su flor permanecía intacta, lo lógico pues al fin y al cabo, su naturaleza asexual le impedía que alguien le desflorara. Pero nuestra dulce flor no cejaría en su empeño hasta conseguirlo.
Otra noche más tirada a la basura. -pensó.
Junto a los cereales, aprovechando que su madre no miraba, regó el bol con un combinado de zumo de cebada con hidromiel que había fabricado ella misma y le llevó nuevamente al éxtasis. Tras caer al suelo, con sus 122 kilos de tallo, soñaba que tenía lianas, 3 en concreto, y que con ellas podía enredar a quien quisiera y por ende, ser enredado a través de sus enormes poros negros.
Aunque tenía pinta de delincuente callejero o de abertzale retirado, según las opiniones, los vecinos le tenían en estima. Era una flor emprendedora, aunque no había tenido mucha suerte en sus pequeños empleos nocturnos. Nadie entendía las pretensiones de belleza, libertad y surrealismo que embargaban su mente floral.
Quizás fue el objeto de esa incomprensión supina, o quizás el efecto de la nandrolona con el combinado alcohólico-energético el que le llevó a tomar una decisión. -"O cambia el mundo o cambio yo"-pensó. "Qué cojones, yo soy perfecta, debe cambiar el mundo".
Y así fue como, en una bonita mañana soleada, primaveral, nuestra dulce flor cogió la escopeta recortada de su papá Elm y decidió salir a la calle a repartir justicia divina, en nombre de Artemisa.
Veinte minutos más tarde, y con los pétalos blancos manchados por el baño de sangre que había dejado tras de sí, Margarita Alboreno decidió que había hecho suficiente por hoy, estaba cansada, y para acelerar su fotosíntesis, se encendió un cigarrillo mientras tiraba la Escopeta Justiciera al suelo, ante la atónita mirada de los agentes de la Policía Nacional que, indecisos, le apuntaban a la flor de la cabeza.
Me acabáis de dar más pesadillas que la madre de Bambi y Carmen de Mairena en pleno affaire necrosexual xD
ResponderEliminarEntonces está bien hecho xD. Como era la palabra esa que creaste que empezaba por necronosequé? xD
EliminarHomopedonecrocoprozoofilia. Aunque he encontrado algo más asqueroso aún, y se practica de verdad :3
EliminarFourchan y esas mierdas te están destrozando la cabeza.
ResponderEliminarTransplante de materia fecal. Para regenerar la flora intestinal cogen las bacterias de los excrementos de otro tío, las tratan con químicos y te las inyectan en el intestino.
ResponderEliminarEs un poco retorcido, pero siendo sólo las bacterias, tampoco lo veo tan mal xD.
ResponderEliminarTe hablo de que te inyecten mierda en el intestino, no lo ves tan mal, y luego resulta que el depravado soy yo xD
ResponderEliminarEh Eh EH EH Eeee...eh, dijiste bacterias, no el tronquito completo. Y sí, eres el depravado (aunque no tanto como QuagPaco o Alboreno) y lo sabes.
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